LA LECTURA Y LA PALABRA VINCULADA.

El método de la Lectura Vinculada se basa en una observación aplicable a personas de todas las culturas: en los momentos esenciales de la vida, nacimiento, amor y muerte, entregamos las palabras de manera vinculada. Esta actitud de sana vinculación se puede extender a todos los momentos y situaciones de nuestras vidas trabajando las propuestas concentradas en los talleres que plantea el proyecto.

 

El Proyecto servirá para mostrar que es posible desde la educación pública realizar actividades innovadoras, atractivas y sugerentes a través de la lectura y la literatura y además hacerlo buscando una posible mejora de la LEY DE DEPENDENCIA, que garantice el derecho a la lectura de quien no puede leer.

 

(Más información institucional sobre la LEY DE DEPENDENCIA, aquí).

¿Cómo intentamos leer?

  • Leyendo el texto y estudiándolo:

 

            Elegir el texto no es poca cosa. Aunque podemos ensayar con cualquiera (en clase, en casa, con los amigos…), debemos hacer “nuestro” el texto.

 

El poder elegir las palabras del texto que leemos que más nos inquieten o conmuevan es, de algún modo, limpiarlas, cuidarlas, curarlas, apoyarlas, acompañarlas, creer en sus vidas. Haciéndolo con ellas lo hacemos con nosotros. Una misma palabra pronunciada de otra manera llega de un modo distinto y ayuda a la persona a integrarse y entender lo que le pasa.

(Antonio Rodríguez). 

 

  • La importancia del silencio:

            Hay que hacer pausas, leer correctamente, pero también decidir nosotras cuando paramos, cuando nos callamos y entregamos la palabra o palabras del texto que nosotras decidamos. Hacer esto requiere un silencio antes de entregar la palabra. Ese silencio coincide con el momento de la respiración: respiramos la palabra del texto, respiramos al otro y la entregamos…

 

De hecho, la verdadera lectura proviene del buen silencio y se alimenta de él; por eso, se recrea constantemente a sí misma. Y nos recrea. Nos crea a quienes nos entregamos a ella.

(Antonio Rodríguez). 

 

  • Entregando las palabras:

            Antonio Rodríguez lo explica así, si recordamos: “Entregamos las palabras en los momentos claves. Y existen tres momentos claves en la vida de cualquier persona: el momento del nacimiento (como le hablamos a nuestro hijo/a recién nacido), el del amor (como le hablamos a nuestra amada y de verdad queremos que sepa qué sentimos por ella), el momento de la muerte (cuando tenemos la oportunidad de despedirnos de una persona querida a punto de morir)”. Él dice, hay que entregar las palabras y que vayan:

A la mente,

Al corazón,

A la piel del otro.

(Antonio Rodríguez).

 

  • Hablando dentro de la Tela:

            Creando el hueco exacto para las otras personas: no gritando, no tan débil que tenga que esforzarse la otra persona. En ese hueco que ampara, recoge y abraza al otro.

Hay que cuidar la modulación de la voz.

   

  • El método PUTA o “El texto dice”.

Debemos empezar siempre nuestras lecturas, diciendo: MI TEXTO DICE: (Silencio, respiramos, comenzamos…).